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Antecedentes para la comprensión de la situación actual de Egipto

25 febrero 2011 2.817 visitas Sin Comentarios

Por Elena Romero

En las últimas semanas, los medios de comunicación nos han informado con distinta “intensidad” y dedicación sobre los sucesos acaecidos en Egipto y, hace algún tiempo, sobre los problemas políticos y manifestaciones que acontecieron en Túnez. ¿Son estos fenómenos aislados? ¿Hay antecedentes que justifiquen las ya mencionadas manifestaciones populares?

Estos serán los temas que desarrollaremos brevemente en la presente columna, la que tiene un carácter informativo y descriptivo para tratar de aportar así a la comprensión de este fenómeno contemporáneo.

¿Es Mubarak el primer mandatario en permanecer largamente en el poder en Egipto?

Algunos autores han recalcado que, por la herencia faraónica y colonialista, este país, ubicado en el norte de África, tiene tendencia a los gobiernos con características autoritarias y de larga mantención en el poder.

Así, tenemos como punto de partida el gobierno de Gamal Abdel Nasser, ex oficial del Ejército que participó en el movimiento de los “Oficiales Libres”, el que, fundado hacia 1948, tenía por finalidad derrocar al rey Faruk, que gobernaba con el apoyo de Inglaterra. Cuando en 1952 se produce un golpe de Estado, fue esta agrupación la que consigue tomar el poder e instalar como presidente a Muhammad Naguib. Sin embargo, él se mantiene como presidente sólo hasta noviembre de 1954, tras lo cual asume como mandatario Nasser en 1956, manteniéndose hasta 1970.

De su mandato destacan la nacionalización del canal de Suez; la intención de formar la República Árabe Unida (RAU), que integró a Egipto y Siria, perdurando entre 1958 y 1961; la participación en la Conferencia de Bandung y su impulso a la tercera vía en la Guerra Fría; la derrota sufrida ante Israel en la Guerra de los Seis Días, entre otros.

Tras 16 años en el poder, asume otro ex Oficial Libre, Anwar el Sadat, ex vicepresidente de Nasser, presidente provisorio tras la muerte de éste y, finalmente, elegido presidente de Egipto por referéndum. Es durante su mandato que se desarrolló la Guerra del Yom Kippur, los acuerdos de Camp David, se acercó a EEUU y se alejó de la URSS. Son los dos últimos elementos los que recrudecieron la oposición a su gobierno, muriendo asesinado en 1981.

Como se observa, los presidentes anteriores a Mubarak duraron en el poder 16 y 11 años respectivamente, por lo que, bajo esta perspectiva, no resulta novedad que el actual presidente de Egipto se niegue a dejar el poder, que ha mantenido por casi 30 años.

En la foto, aparecen juntos Sadat (a la izquierda de la imagen) y Nasser (a la derecha)

¿Por qué resulta tan importante que Egipto haya entrado en crisis, cuando no es el único país donde se han producido grandes manifestaciones sociales en Medio Oriente?

Primero que todo, debemos destacar que, anterior al movimiento que hasta el día de hoy sacudía a Egipto, se desarrolló entre los meses de diciembre de 2010 y enero del presente 2011 una revuelta en otro importante y turístico país africano: Túnez.

Todo empezó cuando un vendedor de frutas -Mohamed Bouazizi, de 26 años- se prendió fuego el 17 de diciembre, tras ser acosado por la policía local de Sidi Bouzid, como forma de protesta y, según su familia, por el cansancio y la desesperanza que debe haber sentido tras el constante acoso de los funcionarios de gobierno[1].

Este hecho provocó que se iniciaran las protestas populares contra el régimen, donde, al igual que Egipto, los medios de comunicación jugaron un rol fundamental en su desarrollo y mantención, a pesar de los intentos de los gobiernos por acallarlas, destacándose internet y el canal Al Jazeera que, contrariamente, es considerado “la voz de Osama bin Laden” para las administraciones anteriores a la de Obama en EEUU.

Teniendo sus orígenes en este acto de protesta que acarreó las manifestaciones posteriores, se dio término a una dictadura de 23 años, encabezada por Zine El Abidine Ben Alí.

Si bien la de Túnez es la primera, no ha sido la única revuelta aparte de la egipcia. En Marruecos, por ejemplo, las manifestaciones se han sucedido con una mayor lentitud, ante lo que el gobierno monárquico del rey Mohamed IV tomó medidas, como aumentar la subvención a productos básicos (cereales, combustibles, etc.); mientras en la protesta del 1 de febrero del presente año, dos profesores se quemaron a lo bonzo para exigir cambios políticos. La próxima protesta popular se convoca para este domingo 20 de febrero. En tanto, por temor “al contagio”, el gobierno libio, encabezado desde 1969 por Muamar el Gadaffi, bloquea el 16 de enero el acceso a YouTube. Otras movilizaciones se han desarrollado en Argelia, Yemen, Gaza y Cisjordania, en las que se mezcla el apoyo a lo sucedido en Egipto con demandas particulares de democratización. Para una mayor ubicación, presentamos el siguiente mapa, en el que se observa, a su vez, la importancia estratégica de los países involucrados (es de considerar que el mapa no se encuentra actualizado por la reciente separación de Sudán y Sudán del Sur).

Ahora bien, ¿por qué es importante que las manifestaciones se desarrollen en Egipto y que hayan logrado la recién confirmada dimisión de Hosni Mubarak?

Las razones son varias, siendo una de ellas su lugar estratégico: en su territorio se encuentra el canal de Suez, el que une Puerto Said, en el Mediterráneo, con Suez, en el mar Rojo. Este antiguo paso, inaugurado en el año 1869, facilita hasta hoy la interconexión, siendo considerado como un punto estratégico -como ya se mencionó-, por lo que ha intentado ser tomado en variadas guerras.

Otra razón es la cercanía que, especialmente durante el recién terminado período de Mubarak, había logrado Egipto con EEUU, convirtiéndose en una especie de estabilizador/mediador de los problemas del mundo árabe, así como en relación con el conflicto palestino-israelí.

Además de lo anterior, es de considerar la presencia de los “Hermanos Musulmanes”, organización islamista, fundada en 1928, que busca implementar un Estado islámico en Egipto. Esto no resulta menor al considerar que cerca del 90% de los egipcios son de dicha religión, pero el 10% restante es cristiano. Es por ello que resulta tan importante que en las manifestaciones vividas en las últimas semanas se hayan reunido tanto musulmanes como cristianos, dejando de lado sus diferencias, que han causado más de algún problema o atentado, como el sucedido el pasado 2 de enero, en Alejandría, contra una iglesia copta, dejando 21 muertos y más de 70 heridos.

Para terminar, sólo resta realizar un llamado al seguimiento de lo que sucede, puesto que el comunicado del vicepresidente Suleiman indica que el poder quedará ahora en el Ejército, por lo que el paso a una exitosa transición democrática dependerá de la cooperación de todos los sectores de la población, así como también hay que estar atento a las repercusiones que este derrocamiento popular pueda tener en el mundo árabe.

Bibliografía:

www.elpais.es

www.artehistoria.com

www.anuariopregrado.uchile.cl

Azaola, Bárbara. Historia del Egipto contemporáneo. Madrid, Icaria, 2008.


[1] Para mayor información, puede visitarse el reportaje especial aparecido en el diario El País de España, titulado: “La llama que encendió Túnez”, disponible en versión electrónica en: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/llama/incendio/Tunez/elpepusocdmg/20110123elpdmgrep_1/Tes

 

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