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De sujetos (&) borrachos[1]

15 julio 2010 869 visitas 4 Comentarios

Por Julián Suzarte G.

Dentro del bullado foco de atención que ha sucedido a nuestro país producto de la reciente Copa del Mundo Sudáfrica 2010, hay un spot publicitario que me ha llamado la atención. En él, un grupo de personajes de la fauna nacional (un bombero, una enfermera, una dueña de casa, un estudiante, un huaso, un ejecutivo, un carnicero, una parvularia y hasta una oficial de carabineros[2]) simulan una entonación patriótica –mano en pecho- de nuestro himno nacional dentro de un supuesto estadio. La voz en off, mientras tanto, destaca lo fundamental de aquel himno y su pulsación en la conciencia colectiva nacional junto con señalar lo relevante del producto publicitado en aquella conciencia. Hasta ahí, todo bien.

O todo mal. Me explico.


Si la conciencia histórica nacional, a la que hace alusión el spot emulando el himno patrio, se repleta con aquellos sujetos que se sobreponen uno a uno con su cántico ferviente, ¿son ellos –y solo ellos- los que construyen el ideario simbólico nacional? ¿Dónde quedan, como muy bien me dijo un amigo, los maricones, los punkis, los shoros, los negros o, que es adonde quiero llegar, los borrachos? ¿Será que estos últimos no forman parte de la imagen escueta que se pretende mostrar de la nación que queremos ver o que nos hacen ver?

Yo vivo en una zona donde viven borrachos. Viven, duermen, pasean su caña, su caja de vino a cuestas, tienen sus colchones en algunas esquinas y piden monedas a los callejeros que, como yo, transitamos por sus salones, por sus calles. Algunos me son conocidos desde la infancia, otros se me han perdido entre tanto invierno y pulmonía y muchos, se han mudado en varias direcciones, volviendo y yéndose, como siempre.

Mi pregunta, desde hace un tiempo, es porque no han entrado en la historiografía o, en una menor medida, porque no son parte del ethos aceptable de la sociedad y, en cambio si son, como muchas veces, un reconocimiento lógico de nuestro eterno karma hacia el subdesarrollo.

Si los borrachos existen y han existido, como existe y ha existido la identidad histórica de lo nacional, incluso desde antes de aquella primera entonación del himno patrio, ¿Por qué nuestra historiografía ha silenciado su nomenclatura como eje de articulación de un nuevo sujeto histórico? ¿Por qué no hay estudios que involucren una comprensión cabal de lo que significa y ha significado la vida borracha en Chile?

Obviamente que esto profundiza el análisis de quienes son los sujetos históricos en nuestra historiografía.

Los borrachos o El triunfo de Baco. Diego Velázquez. Museo del Prado. Madrid.

Una de mis primeras aproximaciones a esto es que los sujetos históricos nacen desde una posición, desde una enunciación particular. No son, como ya lo ha planteado la historiografía del siglo XX, simples y llanos propulsores de la historicidad, sino que a la vez que sujetos de “carne y hueso” son también posibilidades de pronunciamiento, de una proyectualidad del que escribe, del historiador. Es por ello que hacer una extensa genealogía de las posibilidades de enunciación de un sujeto histórico, equivale también  hacer una crítica a los proyectos políticos que subyacen bajo la escriturización de esos sujetos, de las historias de ellos.

De esta manera resultan entendibles los volcamientos de la disciplina, a mediados de la década de los 80’, hacia los sujetos populares. La Nueva Historia Social, en este sentido, tiene un prisma político claro: a la vez que denuncia los procesos de alienación por parte de un sector de la sociedad chilena (elites) a otro (bajo pueblo, “sujetos de carne y hueso”) estos últimos, en sus vaivenes históricos, han modelados formas de solidaridad y resistencia que los llevan a convertirse en los “verdaderos” detentadores de la historicidad chilena. Estos serían los labradores en su proceso de campesinización, los peones en su ir/venir por los caminos y, finalmente, los proletarios que se formaron en los centros urbanos, aquellos que hoy en día se viven en las callamperias, en las Tomas, en las poblaciones. La ciencia histórica[3], por ello, es la neta reactivadora de la memoria social de los pobres, de los excluidos en su llamado por construir una sociedad sin procesos de alienación de los unos sobre otros.

Sin embargo esta Nueva Historia Social ha tomado a los borrachos como meros entes de interacción barrial, casi como un esperpento que, carente de base proyectual y proposición de cambio social, se anula como ente historizable, situando sus focos (¿panóptico?) en otros sujetos rescatables dentro del abanico de lo que ofrece lo popular. Una de mis hipótesis en este sentido es que la “ciencia” de la Nueva Historia Social busca ciertos elementos en el reconocimiento de lo que debe ser un sujeto histórico. Estos elementos –quizás básicos, pero aproximativos al menos- son la proyectualidad social[4] y, por otro, el carácter colectivo[5] de su situación histórica. Todo sujeto histórico debe poseer, por esencia, una cierta base compuesta de estos dos elementos, ya que, de no ser así, los intentos de inclusión serían sólo un simple gesto de ciencia vacía, o de diversión académica, no contribuyente a la estructura de cambio social ni, por supuesto, al proyecto político enunciado en su razón fundacional.

En este sentido pienso que al observar lo popular, los estudios de la Nueva Historia Social han caído, quieran o no, en una cierta aproximación al spot que enunciaba al comienzo de esta columna. Por un lado han posibilitado una cierta mirada de “lo histórico” que funda una imagen simbólica de lo real, popular y correcto, pero por otra, la niega al estimarla carente de una profundidad para el cambio contemporáneo o para el cambio que subyace su ideología política.

Para finalizar, cabe preguntarse qué modelo teórico de sujeto histórico, desmarcable de esta lógica de conformación de lo popular, precisa el análisis de lo borracho –como de lo marginal en su conjunto- en la conformación de lo histórico actualmente. Una de las aproximaciones posibles nace precisamente de la negación de los fundamentos que dan solidez a la enunciación de sujeto histórico en la Nueva Historia Social o, quizás en su otra vereda, la negación de los fundamentos teóricos de la disciplina en pos de nuevos modelos de referencia de lo histórico como eje articulador de las memorias colectivas en nuestra sociedad.

Pero esas materias, ya son divagaciones de otro spot publicitario.


[1] Esta columna es parte del conjunto de reflexiones que ligaron mi trabajo en mi tesis de pregrado titulada “Borrachos en las esquinas: reflexiones en torno al sujeto histórico desde las historias de ebrios de Franklin”. Mi intención es poder sintetizar en este breve espacio una de las problemáticas iniciales que atravesaron mi trabajo.

[2] Para poder visualizar este spot de la Araucana, Caja de Compensación, dirigirse en la web a http://www.youtube.com/watch?v=7euKoaaiKaw[ La institución de carabineros orgullosa de esto lo incluye dentro de uno de sus canales on-line http://deptocom.carabineros.cl/carabtv2/wordpress/?p=1740

[3] Lo interesante del carácter científico de la Historia es su utilización como medio de control y cambio social. Quienes se ajustan al canon plausible de lo veraz, como forma de cientificidad argumental, están más cerca de posibilitar, en este caso, el despertar lógico de la conciencia popular. En otras palabras, se hace historia con disciplina científica buscando la verdad liberadora. Sin embargo, a mi parecer, se adoctrina la estructura narrativa a una cuestión tecnocrática y académica que muchas veces resulta ilógica en el camino de propósitos que se enuncia como base ideológica y política de esta corriente historiográfica.

[4] Esta proyectualidad está dada por la gesta noble de un colectivo por cambiar, mantener o anular ciertas condiciones históricas que hacia su contemporaneidad, se hacen patentes en su vida cotidiana.

[5] El proyecto no puede ser individual, sino sería un fracaso, ya que lo social es el foco de atención de lo histórico.

La opinión contenida en este texto es de exclusiva responsabilidad de su autor”

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4 Comentarios »

  • Ignacio Sarmiento dijo:

    Creo, estimado Julián, que poco a poco (¿o mucho a mucho?)se van delevando las múltiples falencias que la historia social (y sus derivados con adjetivos) posee. El problema, ami juicio, y como bien identificas, es teórico. Si desde la historia social se han producido todos los esfuerzos por representar y narrar la historia “del pueblo”, han caído, quizás sin quererlo, en lo mismo que tanto se ha criticado.
    Los discursos que buscaban “generar nación” desde la narración de la historia “común” veían en “todos los chilenos” elementos constituyentes de identidad. Ahora, lo que se ha hecho es fragmentarlo, ya no somos “los chilenos”, somos “elite” y “pueblo” (no quiero que parezca que prefiero lo primero). Es solo a partir de esto que se pudo, o al menos se intentó, narrar la historia de los sectores populares. No obstante, la situación era, y es, mucho más compleja. Y es compleja, precisamente porque hay mucho más que “los sectores populares”,o “el bajo pueblo”. Están, como bien dices tú, los homosexuales, drogadictos, apostadores, prostitutas, y por supuesto, los borrachos; entre muchos otros.
    Entonces, el problema sigue planteado. A mi juicio, es imperante superar de una buena veza la “nueva”[nueva (nueva)] Historia social” y darse cuenta que los relatos globales son cada vez más ilusorios. No hay que ser dogmático, no hay buenos y malos, “historia oficial”, como gusta decir, en contraposición a la “historia del pueblo” (la que es hace muchos años la oficial). Hay miles de alternativas, es cosa de saber donde buscar.

    saludos
    Nacho

  • Victor Quilaqueo dijo:

    Interesante.
    Más aún leyendo a continuación el comentario de Nacho, creo que la pregunta que queda dando vuelta en relación a lo nuevo-nuevo-recontranuevo de la historia social (y sus alrededores) es la construcción de sentido, o las múltiples construcciones de sentido.
    ¿Qué nos enseña la historia social y sus sujetos?. No creo que sea el hecho simple, anecdótico, cotidiano, pintoresco de su existencia. Sino que, me imagino que a través del relevamiento de aquella historicidad (que suponemos en parte nuestra a la vez) construimos una propuesta ética (política) de comprender al hombre en un tiempo y un espacio determinado.
    ¿Bastará con seguir descubriendo nuevos sujetos? No estoy seguro que sea esa la finalidad folklórica de una profesión crucial para la construcción de una sociedad más justa. Sino revelar e inventar un episteme en el cual se restituyan, incluyan y a la vez se diferencien distintas maneras de convivir en este (y en otros) tiempos y espacios.

    En este plano creo que la teorización en torno a las enunciaciones (o posibilidades de enunciación) de ‘nuevos’ sujetos históricos es saludable verla como materia teórica de una manera de concebir la sociedad actual y no sólo como concepto teórico asociado únicamente a una disciplina como, en este caso, es la historia.
    Me imagino en un próximo ensayo, autores como Julián, podrán vertir sus reflexiones históricas en cuestiones de este tipo. Por ahora mi intención es simplemente Enviar un Comentario como dice abajo en el botoncito y participar de este saludable espacio de lectura, escritura e intercambio.

    Saludos cordiales.

    Victor.

  • Felipe Suzarte G. dijo:

    Hola Julián
    Encuentro interesante el análisis, puesto que a mi también me incomodaba ese comercial. Creo que la historia tendrá también mucho que decir de una frase que hoy en día es muy utilizada, mi pregunta es ¿donde esta el sujeto en esta frase? “EL CAPITAL HUMANO”, es una pena darse cuenta que dejamos de ser el sujeto.
    Saludos

  • Tweets that mention De sujetos (&) borrachos[1] /  Estudios Históricos -- Topsy.com dijo:

    [...] This post was mentioned on Twitter by Estudios Históricos, Estudios Históricos. Estudios Históricos said: De sujetos (&) borrachos[1] http://bit.ly/8XzGb5 [...]

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