Inicio » Featured, Headline, opinión

El lugar de la “clase media” en el discurso político

10 marzo 2010 1.101 visitas Un Comentario
Por Nicolás Penna Vizcaya.

En el mes de Septiembre de 2009, previo a las elecciones presidenciales de diciembre, el –en aquél entonces–candidato Eduardo Frei dio a conocer su programa de gobierno. Según él, uno de sus principales objetivos a perseguir como hipotético gobernante, sería ampliar la cobertura de los planes sociales a la “clase media”, es decir, darles acceso en condiciones equivalentes a los “sectores populares” en materias como salud, educación, vivienda y otras necesidades fundamentales.

Anterior a ello, en la carrera presidencial del año 2005, el candidato y empresario, Sebastián Piñera, hacía gala en sus discursos públicos, de su innegable pertenencia a la “clase media”. Él se sentía sumamente orgulloso de su pertenencia de clase, pues gracias al esfuerzo de su padre, un prominente empleado del sector público, pudo llegar a ser lo que era actualmente. Posterior a ello, y en relación a la crisis económica del binomio 2008-2009, su señora, Cecilia Morel, indicaba que les había golpeado fuerte la crisis –tal y como a cualquier familia de “clase media”–. Ya no tomaban Coca-Cola en la casa, aún cuando no era algo difícil de sobrellevar, pues estaban acostumbrados a hacer ese tipo de sacrificios. Rememoraba los tiempos en que sus hijos iban a la Universidad: obviamente iban en transporte público, y no en vehículo propio, algo que recalcaba “profundamente” su pertenencia a aquel sector social, permanentemente evocado por el discurso público y por los imaginarios colectivos.

Más atrás en la línea cronológica de nuestra historia reciente, en el año 1998, el publicista Marcelo Con Riera creó el ya mítico personaje “Faúndez”, un gásfiter proactivo y empeñoso, microempresario y trabajador por cuenta propia, que se transformó en uno de los íconos no sólo de la publicidad (fue incluso condecorado con el título de “Hombre del Año 1999”) , sino que también de lo que dentro del mismo medio denominaban como “clases medias emergentes”; era el vivo ejemplo del esfuerzo y del ‘poder ser’, un “self-made man” que había logrado su éxito en un modelo económico como el neoliberal y, más aún, en un período de crisis. Este éxito se coronaba con el símbolo de estatus de la época, el objeto del deseo de todo chileno con aspiraciones a “ser más”: un teléfono celular.

Imagen de previsualización de YouTube

¿De qué estamos hablando o, más bien, qué es lo que están entendiendo cada uno de los personajes nombrados anteriormente por “clase media”? ¿Será acaso la clase media –como dice el asesor de Frei, Pablo Halperin– ese grupo tan heterogéneamente denominado como C2/C3 en la jerga publicitaria? ¿Será acaso la clase media, ese grupo de personas –tal como Piñera– que trabaja en el sector público (o bien desciende familiarmente de dichos trabajadores)? ¿O será esa clase media un grupo de emprendedores, no muy educados, pero sí ágiles y hábiles para adaptarse a las circunstancias macroeconómicas y, por tanto, sacarles el mayor provecho posible? ¿Qué es este grupo social y quiénes son estos sujetos que han complejizado tanto el análisis de nuestra sociedad?

No cabe duda de que la interpelación discursiva hacia un grupo social determinado ha sido un elemento corriente en la Historia de Chile. En el siglo XIX  (por ejemplo), hablar del concepto de sociedad era hablar de los grupos oligárquicos, pues ellos se consideraban a sí mismos como “la” sociedad. Con el cambio de siglo y con el desarrollo de distintas corrientes marxistas en nuestro país, el proletariado se transforma en uno de los grupos predominantes en la discursividad social. En la dictadura se cambia el apelativo (el pueblo) a la “gente” para denominar a quienes eran los receptores del discurso y así no utilizar los elementos discursivos tradicionales de la izquierda chilena.

Sin embargo, en los sucesivos gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia, dicha interpelación discursiva ha ido cambiando a través del tiempo. Ha tenido que adaptarse a los cambios en la estratificación social que los distintos organismos oficiales han demostrado en base a diversas herramientas cuantitativas y cualitativas, como la encuesta CASEN [1]. Por tanto, desde el discurso dirigido a la gran mayoría de la población en 1990, implicando que un 50% de los habitantes de Chile estuviesen bajo la línea de la pobreza, se ha tenido que adaptar y dirigir en la actualidad a esa gran mayoría que se autodenomina como de “clase media”, que en las mediciones actuales corresponde a un 50% del total de la población[2].

Figura 1: Evolución de los índices de  pobreza 1990-2006.[3]

(Porcentaje sobre la población)
AÑOS TOTAL POBRE * INDIGENTE
Nro. % Nro. %
1990 4.968,3 38,6 1.674,7 13,0
1992 4.390,6 32,8 1.206,4 9,0
1994 3.815,9 27,7 1.045,1 7,6
1996 3.320,5 23,2 822,4 5,7
1998 3.184,0 21,6 825,5 5,6
2000 3.038,9 20,2 838,2 5,6
2003 2.905,4 18,7 726,5 4,7
2006 2.208,9 13,7 516,7 3,2

Casa de Ñuñoa, comuna considerada desde el discurso político, de "clase media".

Ahora bien, esta identificación recíproca de autopercepción que se genera entre la “clase media” y el  “ciudadano de a pie ” es un tanto mentirosa. Se ha logrado subjetivar de tal manera el concepto de “clase media”, que cualquiera puede sentirse identificado con ella. Si lo pensamos desde la perspectiva gubernamental, ‘clase media’ son los ciudadanos comprendidos desde el segundo hasta el cuarto quintil de ingresos, algo que en la práctica abarca desde los 250.000 pesos de ingreso familiar, hasta los $900.000. Curiosamente, si pensamos la estratificación social desde otro tipo de mediciones, como las realizadas desde los grupos socioeconómicos (GES), la clase media es justamente el grupo social que comienza con ingresos desde 800.000 pesos hasta los 2.500.000. Es decir, dentro del concepto de “clase media”, se está abarcando prácticamente a toda la sociedad chilena, desde un “D”, hasta un “ABC1”.

Todo lo anterior, sólo puede ser explicado por el crecimiento económico que se ha generado en Chile desde 1990. Si observamos las cifras macroeconómicas, que muestran un aumento del PIB per cápita desde 2.500 dólares, en 1990, a unos 10.100 dólares en el 2008, en todos los sectores de la sociedad chilena hubo más dinero en las manos de sus poseedores. Aquello se puede observar claramente en la cantidad de dinero circulante (231.000 millones en 1990, a 2.400.000 millones), lo cual no necesariamente significa una mejoría sustantiva en sus condiciones económicas. Sin embargo, con el solo hecho de verse con mayor cantidad de dinero, los individuos comienzan a sentir que ha mejorado su condición social (absoluta), siendo que solamente desde una perspectiva relativa –es decir comparándose a sí mismos y no comparándose con el resto de la sociedad– han mejorado sus condiciones de vida.

Figura 2: Evolución de la distribución del ingreso según deciles de ingresos (1990-2006)[4]

Deciles 1990 1996 1998 2000 2003 2006
I 1,23 1,27 1,19 1,17 1,3 1,47
II 2,3 2,25 2,19 2,24 2,38 2,59
III 3,07 3,05 2,99 3,01 3,17 3,42
IV 3,92 3,88 3,83 3,84 3,99 4,28
V 4,87 4,83 4,79 4,8 4,92 5,24
VI 6,08 6,06 6 5,94 6,1 6,43
VII 7,72 7,78 7,66 7,55 7,68 8,04
VIII 10,21 10,44 10,35 10 10,09 10,55
IX 15,48 15,7 15,75 15,18 14,99 15,5
X 45,11 44,75 45,26 46,28 45,38 42,48

De hecho, si observamos una medición de la distribución del ingreso, como puede ser la medición por deciles, podemos observar que los cambios en la repartición de la riqueza han sido mínimos comparados con el crecimiento económico. O sea, a mayor cantidad de riqueza, las variaciones entre los distintos grupos sociales se han mantenido inalterables desde 1990. Ha sido un crecimiento relativo lo alcanzado por nuestro país en dicha materia, en la medida de que se van mejorando elementos materiales específicos (como el acceso a distintos bienes de consumo), pero en los elementos estructurales para una correcta repartición de los ingresos, esto se ha mantenido sin grandes variaciones.

Villa "Los Héroes" en Maipú. Barrio también considerado de "clase media"

Dados los antecedentes anteriores, cabe preguntarse nuevamente, ¿De qué clase media nos están hablando los distintos sectores políticos? ¿De la clase media de Ñuñoa y Las Condes, o la de Puente Alto y Maipú? Sin duda que utilizarlos discursivamente es una gran estrategia comunicacional para ganar adherentes –mal que mal, el 80% de los chilenos se autodenomina de “clase media” – pero en el momento de que tengan que cumplir sus promesas, nuevamente volverán las dicotomías. El actual presidente electo, Sebastián Piñera, tendrá que hacer una “difícil” elección sobre cuál es realmente la “clase media” a la cual prometió darle protección social. Esto, sin duda, implica dejar de lado a un gran grupo de personas que se autoreconoce como de “clase media”. Esto no es algo nuevo, pues las clases altas de nuestro país históricamente han construido desde afuera los estereotipos de lo que debe ser la “clase media”. Cuando ésta logra cierta importancia, cambian discursivamente los sustentos discursivos e identitarios que utilizan los integrantes de los sectores medios, pues ni ellos tienen muy claro qué son. También es una gran estrategia política el comprender a tanta gente en ese sector social, lo que refleja las palabras de Adolfo Zaldivar en un comienzo. Votantes que no están oficialmente comprendidos bajo la línea de la pobreza, pero que tampoco tienen los ingresos para ser una verdadera “clase media”, son el verdadero objetivo de este tipo de subjetivación social. Sin embargo, frente a ello podemos contraponer que su sentimiento de pertenencia a la “clase media” es lo suficientemente válido, gracias a sus medios simbólicos de representarse en la sociedad. Consumos y consumismos, son una manera que tienen los sujetos en la actualidad de generar una identidad social, pero que también genera dependencia para con el sistema económico y de dominación en general.

No será extraño, entonces, que el concepto de “clase media” vaya cambiando a lo largo del próximo gobierno y que, nuevamente, sean los eternos ignorados en la protección social gubernamental.


[1] La encuesta CASEN es un instrumento de medición que establece –tal y como su nombre lo indica– una Caracterización Socioeconómica Nacional, que es “representativa de las realidades tanto urbanas como rurales.” Según el Ministerio de Planificación, “esta encuesta entrega información acerca de las condiciones socioeconómicas de los diferentes sectores sociales del país, sus carencias más importantes, la incidencia, magnitud y características de la pobreza, así como la distribución del ingreso de los hogares y la composición de sus ingresos. La Encuesta contiene, además, antecedentes sobre la cobertura y perfil de los beneficiarios de los programas sociales, identificando a los sectores sociales que no acceden a dichos programas, lo que posibilita el cálculo de los déficit de atención asociados. Tales datos orientan el trabajo de diseño de nuevos proyectos y de modificaciones, en los sistemas de asignación de los beneficios para mejorar la focalización de aquellos de carácter selectivo.” En http://www.mideplan.cl/casen/descripcion.html

[2] Esto, según parámetros objetivos y cuantitativos. La autopercepción -en este sentido- es mucho mayor, llegando a porcentajes superiores al 70% del total de la población. Al respecto, el senador Adolfo Zaldivar, indica que “[…] Casen revela que la mitad de la población pertenece a la clase media y es aquel segmento que percibe entre 290 mil y 2,2 millones de pesos mensuales por hogar.  Si los ingresos son tan importantes en esta definición, es entendible entonces, que este dinámico sector de la economía, se sienta vulnerable ante cualquier imprevisto que le depare el destino, como enfermarse o quedar cesante. Considera que ha sido dañado, olvidado y que los esfuerzos que hacen los gobiernos por una mayor igualdad, no les beneficia en plenitud o simplemente no les llega.” Adolfo Zaldivar. La Paciente Clase media. [sitio web]

<http://www.senador.cl/prontus_senado/antialone.html?page=http://www.senador.cl/prontus_senado/site/artic/20051201/pags/20051201162627.html>

[3] MIDEPLAN. Óp. Cit.

[4] Cepal. Estadísticas e Indicadores Económicos [BADECON]. Informaciones Revisadas al 28 de Julio de 2009. [web: www.cepal.org]

La opinión contenida en este texto es de exclusiva responsabilidad de su autor”


También puedes ver

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Un Comentario »

  • nicolas gajardo dijo:

    que interesante el documente, fue un agrado leerlo.
    Bueno el tema de la clase media, se torna a poner difuso dependiendo del aludido y el que hace alusi … Ver másón, ya que como siempre nos sentimos pasado a llevar, tratamos de hacernos sentir parte del grupo de la sociedad que se siente más dejado de lado, por lo mismo de la misma llamada “clase media” comienzan a surgir diversos apelativos dependiendo del modo de vida que uno tiene, ya sea la clase media baja, clase media alta, etc. para de este modo representar un descontento, por no sentirnos escuchados, ya que lo que se suele decir es “que al pobre le dan todo” y “el rico no necesita, por que tiene”, quedando un gran vacio subjetivo donde se trata de llenar con el resto de la población insatisfecha con ciertas polítcas de gobierno.
    Siendo esto así, me doy cuenta que el concepto de clase media, no representa a la verdadera población chilena, sino el como nos sentimos representados, creando un ser imaginario, que satisface nuestras inquietudes y nuestro modo de generar una crítica social, siendo esto muy bien entendido por la clase política que no duda en utilizar este epíteto, para hablar de sus políticas sociales, ya que al hacerlo saben de antemano que la gran mayoría de la población se sentirá aludida, y si estas propuestas llaman la atención irán ganando votos.
    Por esto, se deben lograr clarificar de mejor manera las realidades, pero no el como queremos ver la realidad, ya que con esto nos percatamos de que difícilmente se podrán dar soluciones satisfactorias utilazando términos que se encuentran en la cuerda floja, y que nadie sabe a lo que de verdad hacen alusión, sólo poseen una idea de lo que pueda significar.

Deja tu comentario acá

Agrega tu comentario, o trackback desde tu sitio. También puedes susbribirte suscribirse a los comentarios via RSS.

Se educado y agradable. Por favor, mantengamos el sitio libre de spam.

Puedes utilizar los siguientes tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Nuestro sitio soporta Gravatar. Para obtener tu imágen, visita Gravatar.