Luchas internas al interior de Palestina: La irrupción de Hamas y su desenvolvimiento en la escena política
El 25 de enero de 2006, contra todo pronóstico, la formación islamista Hamas se impuso en las elecciones legislativas, con 77 de los 132 escaños en el parlamento. A partir de este momento, tanto la comunidad internacional como el gobierno de Israel han hecho todo lo que esté a su alcance para boicotear la presencia de este grupo en el plano institucional, cancelando la ayuda económica y financiera. Esta hostil actitud hacia esta organización ocurre porque tanto Estados Unidos como Israel consideran a Hamas como un movimiento de carácter terrorista que pone en peligro la seguridad y la paz en el plano mundial.
En este contexto, cabe preguntarse, en la actualidad, ¿sigue teniendo futuro Hamas en el ámbito institucional o nuevamente va a pasar a formar parte de un grupo de carácter no estatal? ¿Cuál es la condición en que se encuentran los habitantes de la franja de Gaza?¿Ha sido positivo para el pueblo palestino el liderazgo de Hamas en la escena política?
Si nos remontamos a la historia del conflicto árabe-israelí hay que tener en cuenta que el 5 de Junio de 1967 estalla la Guerra de los Seis Días. Esta disputa será clave para el posterior desenvolvimiento entre estos dos grupos. Este conflicto tendrá consecuencias que repercutirán hasta nuestros días ya que, a partir de este momento, ocurre la ocupación por parte de Israel de territorios palestinos como Gaza y Cisjordania. Es así como se inicia un programa de colonización y ocupación civil, en donde “el gobierno israelí formuló varios planes estratégicos que se convirtieron en los pilares de colonización desde 1967, y que hicieron de la ocupación de los territorios palestinos una anexión Palestina”[1]. De esta forma, la construcción de colonias se justificó por medio de razones de seguridad, encerrando las urbes palestinas y haciendo un quiebre en la continuidad geográfica árabe. Israel fue muy astuto, puesto que implementó instrumentos legales para consolidar su política de ocupación, con lo cual se evitaba que futuros gobiernos echaran abajo todo lo que se había avanzado. La fórmula de ocupación se produjo en base a la apropiación de la tierra palestina, confiscando los territorios de los habitantes de esta zona para otorgárselos a los colonos judíos que llegaban a asentarse.
La respuesta del pueblo palestino a esta colonización forzosa fue un levantamiento popular en contra de las autoridades de ocupación israelíes. Este episodio se conoce con el nombre de la primera “Intifada”. Por medio de la protesta y la sublevación de la sociedad civil se pretendía volver a controlar los territorios palestinos, y es dentro de este escenario donde surge Hamas.
Este grupo se constituye como un movimiento de resistencia a la ocupación israelí en la franja de Gaza, el 15 de diciembre de 1987. Dentro de sus principios fundamentales, se destaca la creación de un Estado islámico en Palestina y la destrucción de Israel por parte del Islam a través de la Guerra Santa. Esta ideología tiene por finalidad liberar a Palestina, devolviéndole sus territorios históricos.
Desde su nacimiento, este grupo islámico ha sido el que más bajas civiles y militares ha causado a Israel; de ahí que deviene el constante miedo hacia este movimiento. “A estos, los israelíes los identifican como terroristas, pero los palestinos militantes de las organizaciones de resistencia a la ocupación israelí los consideran como mártires de la causa palestina”[2].
Por otra parte, han sabido combinar de forma eficiente sus valores religiosos y sociales, ya que han proveído a la sociedad palestina de servicios básicos, respondiendo a sus preocupaciones. A su vez, le han otorgado a la población atención medica, educación -cuentan con una serie de instituciones educativas- y organizaciones de caridad y asistencia pública. En el plano religioso, han creado una serie de instituciones tradicionales como los grupos de socorro o las mezquitas.
Luego de varios años de negociación y disputa entre las distintas facciones que confluyen al interior de Palestina, el movimiento Hamas decide defender su proyecto por la vía política. Sin embargo, vale la pena preguntarse, ¿por qué este movimiento no estatal decide participar de las elecciones? Básicamente, el éxito en las elecciones constituiría un paso muy importante para el reconocimiento de la influencia de este movimiento dentro de la sociedad Palestina. “Es importante destacar que lo que llamaba la atención de Zahhar no era tanto la posibilidad de hacerse con el control de las instituciones palestinas, como el objetivo de demostrar que Hamás era una fuerza con la que había que contar” [3].
Este movimiento decide presentarse a las urnas bajo el lema “Cambio y Reforma”. Su programa de gobierno estaba enfocado más a cuestiones económicas y sociales que a la política. Buscaban enjuiciar a los presuntos culpables de la corrupción y, con esto, hacer de la ANP (Autoridad Nacional Palestina) una organización más transparente. Dentro de su programa, temas relacionados con políticas culturales o sociales, asuntos de la mujer, de la familia, de los niños, la educación, la salud y la vivienda ocupaban extensas páginas, por lo que la población civil decidió darle una oportunidad a Hamas en la arena política. Este movimiento era percibido como un grupo que traería renovación y, por ende, representaba una posible salida al problema con Israel, que llevan cargando hace tanto tiempo.
De esta forma, el 25 de enero de 2006 -y contra todo pronóstico- la formación islamista Hamas se impuso en las elecciones legislativas. La victoria fue con mayoría absoluta: obtuvo 77 de los 132 escaños en el parlamento. Es así como Hamas se convierte en el primer movimiento islamista en conquistar el gobierno por medio de unas elecciones.
Sin embargo, surge la siguiente pregunta: ¿Por qué un movimiento como Hamas ha llegado a ser la mayor fuerza política en Palestina? Sin duda, esta victoria electoral ha traído esperanza en la comunidad árabe, quienes piensan que este partido islámico puede gobernar mejor que los anteriores movimientos árabes. Muchos analistas ven este triunfo como un voto de castigo hacia al Fatah, (grupo que durante muchos años ha tenido el poder en Palestina), que se ha dejado llevar en las interminables negociaciones con Israel y Estados Unidos, sin llegar a ninguna solución concreta.
Por su parte, Hamas, de carácter mucho más extremista y con un exacerbado nacionalismo, siempre se encuentra más reacio a negociar, ya que no reconoce la legitimidad del Estado de Israel bajo ningún punto de vista y luchan por la conformación de un Estado Palestino. Dentro de este nacionalismo extremo, la lucha armada se torna totalmente válida para defender los derechos de la nación Palestina.
A pesar de esto, hay que dejar en claro que el proceso electoral se produjo de forma limpia y transparente, siendo estas elecciones totalmente válidas en el plano institucional: “La comunidad internacional representada por el Cuarteto de Madrid reconoce la limpieza del proceso electoral pero afirma que no otorgará legitimidad al nuevo ejecutivo palestino hasta que no cumpla las tres condiciones: reconocer a Israel, aceptar los acuerdos de paz firmados y cesar la violencia”[4]. Este cuarteto se encontraba formado por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU. Sin embargo, el movimiento no acepta las condiciones impuestas por la Comunidad Internacional, la cual no reconoce este gobierno como legítimo, aislando al ejecutivo islamista en la franja de Gaza.
A partir de este minuto, los territorios palestinos pasan a formar parte de una guerra civil que divide a la autoridad Palestina en dos: Gaza, que quedará bajo control de Hamás y Cisjordania, que es controlada por Al Fatah.
De esta forma, se puede apreciar que el problema en Palestina no se da solamente por sus diferencias con Israel, sino que también las distintas fracciones políticas dentro de Palestina se encuentran en una disputa constante. Todos los movimientos tienen por objetivo la liberación de Palestina; sin embargo, el problema está en los medios y tácticas que cada grupo tiene para lograr este fin.
Es así como, con el fin de ganar respaldo económico, político y militar, Al Fatah se ha sumado a las acusaciones hechas por Estados Unidos e Israel que remiten al hecho de que Hamas es un movimiento terrorista, a través de lo cual buscan constituirse como el único grupo legítimo representante de los palestinos. Por esta razón, “Mahmud Abbas, el sucesor de Yasser Arafat en la presidencia de la AP, ha preferido aliarse con Israel y Estados Unidos en el aplastamiento de HAMAS. Debido a ello, en los choques violentos internos entre las fuerzas palestinas, al-Fatah ha recibido financiamiento, armas y entrenamiento militar, para exterminar a los islamistas y asegurar así, el liderazgo palestino”[5].
La situación en la franja de Gaza en los años siguientes va a ser insostenible. Los sucesivos gobiernos israelíes han cerrado los pasos fronterizos, lo cual limita enormemente la capacidad de Hamas para hacerse cargo de más de un millón y medio de personas que habitan en esta zona. Lo que es aún peor es que, “al progresivo deterioro de las condiciones de vida de la población Palestina causado por el bloqueo, hay que añadir los estragos causados por diferentes operaciones militares israelíes, señaladamente en diciembre de 2008 y enero de 2009, que han causado centenares de muertos entre la población Palestina y han costado la vida también a destacados dirigentes de Hamás”[6].
Como conclusión se puede apreciar que el principal perjudicado en todos estos conflictos es el pueblo palestino que, día a día, sufre de violación a los derechos humanos. Hasta la fecha se han efectuado muchas bajas de la población civil. Más de la mitad de las personas viven bajo el umbral de la pobreza, el bloqueo ha provocado dificultad en el abastecimiento de productos, colocando a la población en una situación delicada. La economía palestina, desde siempre, ha dependido en gran parte de las donaciones adjudicadas tanto por Israel como por la comunidad internacional. Desde la elección de Hamas, la mayoría de estas ayudas han cesado, produciendo estragos en la población palestina. Por otra parte, Hamas, desde que logró la victoria, no ha sido capaz de cumplir con sus promesas electorales ni tampoco ha mejorado la situación de la población.
Es así como Hamas sigue controlando actualmente la franja de Gaza bajo un régimen de ocupación y bloqueo, que mantiene a sus habitantes aislados del resto de Palestina y de la comunidad internacional. Sin embargo, todos saben que, para formar un gobierno de unidad nacional, se tiene que reconocer a Hamas dentro de éste.
[1] López Almejo José de Jesús, HAMAS ¿entre la táctica terrorista y la vía política?, revista Desafíos, Bogotá Colombia, Vol. 19, 2008, Pág. 50. Disponible en: http://revistas.urosario.edu.co/index.php/desafios/article/view/405,
[2] López Almejo José de Jesús. Op. Cit. Pág. 54
[3] Alberto Ucelay Urech, Hamas en la encrucijada, Real instituto Elcano, febrero 2010. Disponible en http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/mediterraneo+y+mundo+arabe/dt7-2010. Pág. 3
[4] Federico Zukierman Merlin, Op Cit. Pág. 2
[5] López Almejo José de Jesús. Op. Cit.
[6] Ibid, Pág. 10






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