Teología de la Liberación en el siglo XXI: Intelectualidad, diversidad temática y escenario internacional. Parte 2
Por Enrique Riobó Pezoa.
Continuando con el trabajo presentado, una de las nuevas perspectivas de análisis sería la posmodernidad. Ésta ha puesto un fuerte énfasis en la crítica a los metarrelatos, rescatando el “fragmento” y, con ello, dando una importante relevancia a la idea y necesidad de la pluralidad y la diferencia[1], rescatando a su vez lo “oculto” bajo lo oficial (metarrelato). Esta perspectiva no es ajena a la teología -tampoco, ciertamente, es dominante en ella, al menos desde un punto de vista posmoderno-, y encontramos en Stefan Silber[2] un autor que se hace cargo de ello. Éste plantea, por ejemplo, que La memoria histórica de Jesús impide que la pluralidad de cristologías se convierta en un juego de intereses personales y políticos, pero no impide, sino exige, que en la actualidad se construya un espectro de cristologías plurales que reflexionen sobre el significado de la persona de Jesús ante las diferentes situaciones concretas de pobreza, injusticia y exclusión del tiempo presente[3], y en ese mismo sentido le pone un énfasis importante en que cada lugar[4] originará su propia cristología. Es importante aceptar este principio pluralista y no suponer que pueda existir una única verdad construida desde un solo lugar. La convicción europea de tener los medios filosóficos y epistemológicos para detectar y comunicar verdades universales es una tentación que nace del peculiar contexto concreto y único europeo hasta el siglo XIX. El universalismo es una creencia y una tentación típicamente europea, nace de un contexto y una historia, y no puede reclamar validez general para todos los lugares y épocas. Al fin y al cabo, ni Jesús era europeo, ni pisó nunca el suelo de este continente. Nació y murió en Asia[5].
El autor también hace referencia a otro tema recurrente dentro de la posmodernidad, como es lo relativo al cuerpo. En ese sentido, nos dice lo siguiente: La Palabra se hizo carne. Es preciso que entendamos esta frase en todo su alcance. El Verbo no se hizo un espíritu revestido de carne, sino se encarnó en un cuerpo humano completo, con todas las funciones corporales. Dios se hizo cuerpo humano. Por esto, la dominación y explotación de cuerpos humanos por otros cuerpos se considera una ofensa a Dios, porque él mismo ha vivido en un cuerpo humano. Asimismo, el menosprecio al cuerpo humano en general y la humillación de ciertos cuerpos a causa de algunas características corporales que tienen ofenden al Dios hecho cuerpo en Jesucristo. Al hacerse carne humana, Dios se unió con todo cuerpo humano. Por esto, el cuerpo humano puede ser un lugar de encuentro con Dios. Mi propia carne, la que puedo experimentar todos los días, con penas y tristezas, y con alegrías y placer: ésta es la carne a la que se unió Dios en la encarnación. Esta experiencia de Dios está abierta para todas las personas de raza humana. Cada persona puede relacionarse con Cristo a través de su propio cuerpo. De ahí se desprende que la experiencia de Cristo de cada uno y de cada una será muy individual, muy personal, muy concreta y por ende muy plural. También las cristologías serán plurales, porque también ellas dependen del cuerpo de la persona que las enuncia[6].
Cercana a la necesidad de pluralismo acusada por diversos autores, nos encontramos con el indigenismo como forma de comprensión e interpretación de la realidad, a la luz de la teología de la liberación. En ese contexto vemos cómo, para Leonardo Boff, se hace una necesidad imperiosa lograr comprender el cristianismo latinoamericano desde la perspectiva de las víctimas, en este caso, de la violencia y la colonización, como son los indígenas: No debemos olvidar nunca que nuestra sociedad está asentada sobre una gran violencia: sobre el colonialismo que invadió nuestras tierras y obligó a hablar y a pensar en los moldes culturales del otro, sobre el etnocidio indígena, con su cuasi-exterminio, sobre la esclavitud que redujo millones de personas a «piezas», sobre la dependencia actual de los centros metropolitanos, dependencia que dificulta nuestro camino autónomo, y hasta se quiere prescindir de nosotros. Las desigualdades sociales, las jerarquías discriminatorias y la falta de sentido del bien común se alimentan todavía hoy de este substrato cultural perverso.
Por eso, todavía recientemente hemos escuchado con espanto que la primera evangelización no fue una «imposición ni una alienación», y que sería un «retroceso y una involución» querer rescatar las religiones de los ancestrales. Frente a eso no podemos dejar de escuchar la voz de las víctimas, que resuenan hasta los días de hoy, testigos del reverso de la conquista […] la invasión ibérica significó el mayor genocidio de la historia humana. La destrucción fue del orden del 90% de la población. De los 22 millones de aztecas de 1519, cuando Hernán Cortés penetró en México, en 1600 sólo quedaba un millón. Y los sobrevivientes, al decir de Jon Sobrino, teólogo censurado recientemente por el Vaticano, son pueblos crucificados que penden de la cruz. La misión de la Iglesia es bajarlos de la cruz, y hacerlos resucitar[7].
En todo caso, esta postura no es la única relativa al indigenismo. Marcelo Barros, en “Jesús de Nazaret, Orixá de la Compasión”, y José Estermann, en “Jesucristo como chakana. Cristología andina de la Liberación”, muestran cómo el cristianismo se mezcla con religiones indígenas -no sólo latinoamericanas[8]- y se entiende de manera totalmente sincrética con las tradiciones religiosas indígenas, de manera que se puede llegar a tomar, por ejemplo, la figura de Jesús como protagonista en el mito del Inkarrí[9] –cuando durante la colonia era el antagonista[10].
Antes de pasar al análisis relativo al escenario internacional[11], me parece importante mostrar la centralidad de lo religioso en los análisis de Leonardo Boff, a partir, principalmente, de dos metáforas religiosas que éste utiliza dentro de sus columnas y escritos.
Dentro de la Teología de la Liberación, la noción de que el oprimido está en un permanente vía crucis, o pende de la cruz, se ha convertido en un lugar común. El caso de Boff no es la excepción. Vemos en, al menos, cuatro ocasiones distintas una idea similar: Colocado en situación de crisis, el sistema neoliberal tiende a radicalizar su lógica y a explotar más aún la fuerza de trabajo. En vez de cambiar de rumbo, se hace más de lo mismo, cargando una pesada cruz sobre las espaldas de los trabajadores[12]. / La Tierra pende de la cruz. Tenemos que quitarla de ahí y resucitarla. Entonces celebraremos una pascua verdadera, y nos será permitido desear: Feliz Pascua[13]. / A lo largo de su libro Rose nos muestra el calvario de la Tierra y la lenta y progresiva crucificación de la vida y de la naturaleza a través del poder de la tecnociencia, puesta al servicio de la voluntad de poder en su concretización más cruda y cruel en el dinero[14]. / Es el sentir profundo (pathos) que nos hace escuchar el grito de la Tierra y el clamor desgarrador de millones de hambrientos. No es la razón fría sino la razón sensible la que mueve a las personas para bajarlos de la cruz y hacerlos vivir[15].
Asimismo, la idea de mezclar elementos de la cotidianeidad con planteamientos o ideas bíblicas no es ajeno a las reflexiones de Leonardo Boff; por un tema de espacio le daré relevancia sólo a la que a mí me pareció más interesante. Ésta tiene como idea principal lo siguiente: Los cristianos celebran la resurrección el domingo de pascua, una sola vez al año. En Brasil, curiosamente, la resurrección sucede todos los viernes[16]. El planteamiento básico es que el obrero y peón brasileño -aunque uno imagina que la reflexión puede ser llevada más allá de dicho país-, luego de haber sufrido toda una semana de dura faena de la humillante producción capitalista[17], una vez llegado el viernes, puede volver a tener la humanidad perdida durante el trabajo; lograr volver a la “vida” después de días de “muerte” (injusticia, pecado). Este viernes daría la posibilidad de redimirse de las cadenas que los sujetan a cuatro paredes, a las máquinas melancólicas, a las higiénicas oficinas con sus computadores fríos[18]. Lo más relevante dentro de esta idea es que, semana a semana, triunfaría la vida, dando la esperanza -para Boff- de que la opresión no consigue matar la vitalidad de la vida[19] y que la alegría de la resurrección se encuentra presente viernes a viernes. La reflexión final transmite fielmente tanto la radicalidad de la opción por los pobres como la vivencia cotidiana del cristianismo y el distanciamiento con la institucionalidad eclesiástica: Y salgo emocionado en dirección al carro, llorando de alegría por asistir a la resurrección que está aconteciendo, siendo testigo de la vida invencible e indestructible de los pobres y de los oprimidos, nuestro pueblo, los preferidos de Dios.
La resurrección sucede de nuevo cada viernes, en la esperanza de que un día se vuelva un eterno domingo de pascua. Y esta fe vale para mí más que todas las discusiones sobre el nuevo papa[20].
Lo relevante dentro de los ejemplos planteados en estas últimas páginas va por el lado de la necesidad de actualizar y de comprender, de manera acorde a los tiempos y al contexto vivido, las “enseñanzas” de las escrituras, de Cristo y de la religión cristiana-católica en general; y esta práctica es totalmente coherente con la metodología teológica de la liberación; comenzar reflexionando desde el presente para después comprenderlo a través de este prisma hermenéutico cristiano. De hecho, las reinterpretaciones aquí expuestas no son excepciones; las planteadas acá fueron algunas de las más explícitas, pero dentro de los textos de Boff -y no sólo estos[21]- existen otras tantas[22].
[1] Ciertamente que estos planteamientos teóricos no son del todo aceptados, no sólo en la jerarquía católica más conservadora -contraria al “relativismo” que estas ideas traerían consigo-, sino que incluso existen posturas dentro de la Teología de la Liberación mucho más matizadas. Ver, por ejemplo: Knitter, Paul. Una Cristología liberadora es una cristología pluralista, ¡y con garra! En: Vigil, José María (Organizador). Op. Cit. O incluso en Leonardo Boff, que pone, al igual que Knitter, mucho mayor énfasis en la idea de Ecumenismo que en la de Pluralismo, como se comprende por Silber.
[2] Silber, Stefan. Los Cristos ocultados: Cristología(s) desde los excluidos. En: Vigil, José María (Organizador). Op. Cit.
[3] Ibíd. Pág. 219
[4] Para Michel Foucault, existen lugares construidos por la sociedad como «otros lugares». Son lugares «diferentes» de lo que la sociedad considera «normal»: cementerios, cárceles, burdeles, hospitales, etc. La sociedad pretende que estos lugares no existen, los oculta, y sin embargo los necesita. También en la teología existen «otros lugares». Son lugares que según la teología oficial no existen, que al menos no pueden contribuir nada original al desarrollo teológico. Son, en cuanto a su valor teológico, lugares ocultos.
Las experiencias de Cristo que se hacen en estos lugares son experiencias no existentes para la teología oficialista. Podemos decir que son Cristos ocultados, porque son experiencias corporales del Resucitado abnegadas y desmentidas de parte de una teología que pretende que ya sabe de Jesucristo todo lo que se puede y debe saber. Son Cristos escondidos que aparecen en lugares ocultados a personas excluidas y aparentemente inexistentes. Sin embargo, son revelaciones del Dios único y verdadero, quien a través del Espíritu Santo, el cual es libre para soplar donde quiere, desea que conozcamos a su Hijo encarnado en la carne de cada uno y cada una de nosotros, aun de las personas excluidas en los «otros» lugares.
Estos Cristos ocultados son el tema de la cristología de la liberación. O, mejor dicho, de las cristologías. En los últimos cuarenta años, las teologías de la liberación han contribuido ampliamente a rescatar las experiencias de estos Cristos ocultados (Ibíd. Pág. 223).
[5] Ibíd. Pág. 220.
[6] Ibíd. Pág. 220.
[7] Boff, Leonardo. Indios, afrodescendientes y la misión de la Iglesia. Disponible en:
[8] Ver: Barros, Marcelo. Jesús de Nazaret, Orixá de la Compasión. En: Vigil, José María (Organizador). Op. Cit. Pág. 24)
[9] Ver Esternemann, José. Jesucristo como chakana. Cristología andina de la liberación. En: Vigil, José María (Organizador)
[10] Ver: Barros, Marcelo. Op. Cit. Pág. 28
[11] Por un tema de espacio, es imposible dar cuenta de la diversidad temática de los textos revisados. Quedan en el tintero, por ejemplo, críticas a la Institución Católica, defensas a Jon Sobrino, textos sobre pedagogía, familia, aborto, urbanidad, justicia, libertad, alteridad, transgénicos, agua, cristianismo primitivo e, incluso, sobre el Mundial de Fútbol del 2006 y la película de Mel Gibson “La pasión de Cristo”.
[12] Boff, Leonardo. Crisis neoliberal y sufrimiento humano. Disponible en:
[13] Boff, Leonardo. Pascua de la tierra crucificada. Disponible en:
[14] Boff, Leonardo. ¿Queriendo ser Dios? Disponible en:
[15] Boff, Leonardo. Urge revisar los fundamentos. Disponible en:
[16] Boff, Leonardo. Viernes, día de resurrección. Disponible en: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=115
[17] Ibíd.
[18] Ibíd.
[19] Ibíd.
[20] Ibíd.
[21] Por ejemplo, dentro de la dictadura militar chilena, en periódicos clandestinos cristianos existieron diversas reinterpretaciones de la misma índole.
[22] Es común, por ejemplo, encontrar cómo una coyuntura o momento específico actual se refleja o se interpreta a partir de una cita bíblica específica. Por ejemplo, hablando de los carismas de Lula y Dilma Rousseff, el autor plantea lo siguiente: Expliquemos mejor este concepto de carisma que va más allá del sentido dado por Max Weber. Raro en la literatura griega y veterotestamentaria, fue introducido por san Pablo, que lo usó decenas de veces en sus epístolas. El carisma está ligado a otras dos realidades: el Espíritu y la comunidad. El Espíritu es entendido como la fantasía de Dios, el principio divino de toda creatividad e invención. Ese Espíritu suscita todo tipo de carismas, como el de la inteligencia, el consejo, la consolación de los enfermos, la enseñanza, la palabra fácil, la dirección de una comunidad. El carisma no pertenece al reino de lo extraordinario, sino al de lo ordinario de la vida, como el de cantar, hacer música y entretener a la comunidad. No existe ningún miembro ocioso: «Cada cual tiene su propio carisma, uno de un modo, otro de otro» (1Cor 7,7).
Los carismas vienen del Espíritu, pero se destinan a la construcción y a la animación de la comunidad. No son para la autopromoción, sino para el servicio a los demás. Definiendo: carisma es la función concreta que cada cual desempeña dentro de la comunidad para el bien de todos (1 Cor 12,7; Ef 4,7), función entendida en la fe como actuación del Espíritu Creador presente en la comunidad. (Boff. Leonardo. Tipos de carisma: de la cabeza (Lula) y de las manos (Dilma). Disponible en:



CRISTOLOGÍA LAICA: La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la educación en los valores de la paideia griega (cultivo de sí). Que tenía como propósito educar a la juventud en la “virtud” (desarrollo de la espiritualidad mediante la práctica continua de ejercicios espirituales, a efecto de prevenir y curar las enfermedades del alma, para alcanzar la trascendencia humana) y la “sabiduría” (cuidado de la verdad, mediante el estudio de la filosofía, la física y la política, a efecto de alcanzar la sociedad perfecta). El educador utilizando el discurso filosófico, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo, ilustra lo que es la trascendencia humana y como alcanzarla. Y por su autentico valor propedéutico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el pensamiento de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar los fines últimos de la paideia griega siguiendo a Cristo. Meta que no se ha logrado debido a que la letrina moral del Antiguo Testamento, al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ El reto actual, es formular un cristianismo laico que se pueda vivir y practicar, no en y desde lo religioso y lo sagrado, sino en y desde el humanismo, la pluralidad y el sincretismo, a fin de afrontar con éxito los retos de la modernidad. Es tiempo de rectificar retomando la paideia griega de Cristo (helenismo cristiano), separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su religión basura que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela. http://es.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DE-LAS-RAICES-CRISTIANAS-DE-EUROPA-LAICA
BREVE CRÍTICA AL PROFETISMO JUDÍO DEL ANTIGUO TESTAMENTO. La relación entre la fe y la razón expuesta parabolicamente por Cristo al ciego de nacimiento (Juan IX, 39), nos enseña la necesidad del raciocinio para hacer juicio justo de nuestras creencias, a fin de disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad mediante el discernimiento de los textos bíblicos. Lo cual nos exige criticar el profetismo judío o revelación para indagar “si es verdad o es mentira” que los textos bíblicos son palabra de Dios. Enmarcado la crítica en el fenómeno espiritual de la trasformación humana y, las ciencias y técnicas que nos ayudan a desarrollarnos espiritualmente. Abordados por la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, conceptualizadas por los filósofos griegos y los místicos hindúes. Sabiduría védica instruida por Buda e ilustrada por Cristo, la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, ). Utilizando los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla rasa, a fin de deslindar y hacer objetivo lo “que es” o “no es” del mundo del espíritu. Método o criterio que nos ayuda a discernir objetivamente __la verdad o el error en los textos bíblicos analizando los diferentes aspectos y características que integran la triada preteológica: (la fenomenología, la explicación y la aplicación, del encuentro cercano escritos en los textos bíblicos). Vg: la conducta de los profetas Abraham y Moisés, no es la conducta de los místicos; la directriz del pensamiento de Abraham, es el deseo intenso de llegar a tener una descendencia numerosísima y llegar a ser un país rico como el de Ur, deseo intenso y obsesivo que es opuesto al despego de las cosas materiales pregonado por Cristo y seguido por los místicos; es por ello, que la promesas de Yahvé a Abraham son alucinaciones contestatarias de los deseos del patriarca, y no tienen nada que ver con el mundo del espíritu. La directriz del pensamiento de Moisés, es la existencia de Israel entre la naciones a fin de llegar a ser la principal de todas, que es opuesta a la directriz de vida eterna o existencia después de la vida que orienta el pensamiento místico (Vg: la moradas celestiales, la salvación o perdición eterna a causa del bien o mal de nuestras obras en el juicio final de nuestra vida terrenal, abordadas por Cristo); el encuentro cercano descrito por Moisés en la zarza ardiente describe el fuego fatuo; el pie del rayo que pasa por el altar erigido por Moisés en el Monte Horeb, describe un fenómeno meteorológico; el pacto del Sinaí o mito fundacional de Israel como nación entre las naciones por voluntad divina a fin de santificar sus ancestros, su pueblo, su territorio, Jerusalén, el templo y la Torah; descripciones que no corresponden al encuentro cercano expresado por Cristo al experimentar la común unión: “El Padre y Yo, somos una misma cosa”, la cual coincide con la descrita por los místicos iluminados. Las leyes de la guerra dictadas por Moisés en el Deuteronomio causales del despojo, exterminio y sometimiento de las doce tribus cananeas y del actual genocidio del pueblo palestino, hacen evidente la ideología racista, criminal y genocida serial que sigue el pueblo judío desde tiempos bíblicos hasta hoy en día, conducta opuesta a la doctrina de la no violencia enseñada por Cristo__ Discernimiento que nos aporta las suficientes pruebas objetivas de juicio que nos dan la certeza que el profetismo judío o revelación bíblica, es un semillero del mal OPUESTO A LAS ENSEÑANZAS DE CRISTO, ya que en lugar de sanar y prevenir las enfermedades del alma para desarrollarnos espiritualmente, enerva a sus seguidores provocándoles: alucinaciones, estulticia, histeria y paranoia; propiciando la bibliolatría, el fanatismo, la intolerancia, el puritanismo, el sectarismo, e impidiendo su desarrollo espiritual. http://www.scribd.com/doc/17148152/ EN-DEFENSA-DE-LAS-RAICES-CRISTIANAS-DE-EUROPA-LAICA
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